jueves

Maths


Te da tranquilidad saber que existe una respuesta, que todo está fríamente calculado y que el plan se trazó hace mucho tiempo atrás. Suspirás, aliviado de que al menos hoy no te va a explotar la cabeza. Al abrir el libro negro, todos las fórmulas te tientan. Es peligroso que se vuelvan una adicción, pero no te importa en absoluto. La mecánica es el secreto, y aunque te ardan los ojos no hay nada que no entiendas, que sea imprevisible. No hay imposibles, y te encanta conocer de memoria el olor de la tinta, de la regla, del lápiz. La hoja cuadriculada te marea, pero te gusta esa sensación de vértigo que se apodera de vos cada vez que la mirás fijo. El reloj se queja de su desgracia personal y te reís de lo lento que pasa el tiempo cuando los problemas se resulven rápido. Tratas de oír algo afuera pero el ronquido de la heladera se vuelve insoportable. La calculadora se apaga, y te sentís todopoderoso. Lo tenés todo controlado y te desperezas. Sonreís y te vas afuera a fumar. Todo fluye tal cual lo imaginaste, todo encaja, el tren no se descarrila y pensar en que eso suceda te causa escalofríos. Por suerte todo es exacto, aunque están permitidos algunos decimales para romper la monotonía.
Volvés a sentarte y aunque un par de números se volaron por la ventana abierta, y el café se haya llenado de derivadas e intergales, volvés a sonrerír, feliz de que las noches no se parezcan a los días. Tomás el lápiz, despertás a la calculadora de su breve siesta y volvés a marearte en un laberinto de números que titilan indicandote la salida.

Calipso 

1 comentario:

  1. Hola, me he encontrado como en casa en tu blog y, además, creo que tenemos una amiga íntima en común.

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Sentite libre, explorá, descubrí. Te invito a que nos descifremos y simulemos comprendernos desde donde estemos. Soñemos a imaginarnos. El alivio de una visita, aunque sea sólo una ráfaga.